Positive Time Out: Sentirse Mejor para Actuar Mejor

Positive Time Out: Sentirse Mejor para Actuar Mejor

¡Hola Hola! ¿cómo están? Por aquí pasando bastante frío, y no es que me queje la verdad. Después de vivir en Chicago, Atlanta es un clima tropical [risas]. Pero bueno, el hecho es que nuestra casa está inundada de mocos, estornudos y tos. Gajes del oficio en estas épocas del años, así que por aquí seguiremos informando.

Pero lo que me trae aquí hoy es un tema que ha causado muchas dudas e interés por mi cuenta de instagram, @funtastic.mom, donde hablaba de mi arrepentimiento, y el porqué, en haber aplicado por poco tiempo el método del Time Out o Tiempo Fuera con Sebastián. Como todos saben, el año pasado me certifiqué en Crianza Positiva y he estado desde hace tiempo indagando acerca de formas más respetuosas de crianza. Antes de llegar a la crianza positiva ya me había empezado a sentir incómoda aplicando el famoso “Time Out”. Si no leyeron el post en instagram, básicamente decía que sentía que es muy difícil para un niño pequeño, que necesita de nuestro acompañamiento para entender su mundo, comprender de qué iba esto de dejarlo en un rincón o en una silla… abandonado y sin dar importancia a la emoción que estaba sintiendo en ese momento. Porque en cada comportamiento de nuestros hijos hay un porqué, y está de nuestra parte brindarles un acompañamiento donde ellos se sientan entendidos y seguros. Este porqué puede estar relacionado a su etapa de desarrollo (pega porque no tiene aún la madurez suficiente para decir lo que siente), a cambios en casa (divorcio, llegada de un bebé, mudanzas, cambios de colegio) o cualquier otra experiencia que esté viviendo.

Imagina que llegas a tu casa después del trabajo, y tu esposo apenas te ve te dice: “¿Otra vez dejaste la cama sin tender? ¡Qué desconsiderada y desordenada que eres! ¡Te vas al cuarto para que pienses en lo que hiciste!”. Piensa en cómo te sentirías en ese momento, ¿te sentirías más cercana a tu esposo?¿Pensarías “¡cuánta razón tiene! ¡Ha sido tan alentador!?” o, por el contrario, dirías: “¡Este tipo qué se ha creído para venir a hablarme así!”. ¿Por qué si sentimos que este tipo de trato es tan irrespetuoso, creemos que puede ser efectivo con niños?

No solamente, a mi parecer, podemos conseguir el efecto contrario: el de la rebeldía sino, peor aún, podríamos conseguir su sumisión, haciéndoles creer que son malas personas. ¿Por qué? porque sencillamente es un castigo, y todo castigo va de la mano de firmeza pero, también, con toda falta de amabilidad. Cuando le dices a tu hijo: “¡Y piensa en lo que hiciste!”, ¿realmente crees que está pensando en lo que hizo o en lo que tú hiciste al ponerlo ahí?

¿Cómo es, entonces, que el Positive Time Out es diferente? Porque se basa en dos premisas: la primera, la seguridad de que los niños se comportan mejor cuando se sienten mejor; y la segunda, muy de la mano con la primera, que es tonto pensar que para que un niño se comporte mejor, primero le tenemos que hacer sentir peor. Entonces, el Positive Time Out busca que el niño consiga sentirse mejor, esto es que pueda acceder a su cerebro racional, para poder acompañar, conectar y corregir. A ver, si has tenido una discusión super fuerte en casa o en el trabajo, ¿en ese preciso momento te sientes como para buscar soluciones? ¿O se agradecería un espacio para bajar la efervescencia de tu cabeza y poder, entonces, acceder a tu lado racional y mirar las cosas desde un punto de vista más empático?

Para lograr el Positive Time Out, Jane Nelson en su libro “Positive Discipline” nos regala 4 pautas a seguir antes de empezarlo a implementar:

1. Tomar tiempo para entrenar.

Como en cualquier habilidad que queremos enseñar a nuestros hijos, tomar tiempo para enseñarles será lo que permitirá el éxito del método. ¿Cómo lo hacemos? Enseñémosle a nuestros hijos la importancia de tomar un respiro para calmarnos y esperar a que todos nos sintamos bien antes de resolver un conflicto. La mejor forma de enseñarles este valor es usándolo nosotros mismos. Cuando te sientas muy emocional, hazle saber a tu peque que necesitas un momento a solas para sentirte mejor y explícale cómo te sentiste.

2. Permite a tu peque crear su propio espacio de la calma.

Si tu hijo no es lo suficientemente grande como para ayudarte a planear y elegir este espacio, entonces tampoco lo es para usarlo. Explícale que el propósito de este espacio no es castigarlo. Hablen acerca de las cosas que podrían ayudarle a sentirse mejor: libros, una almohada, música, juguetes específicos, etc. El objetivo es que el peque pueda hacer algo que disfrute para poder comportarse mejor. Asimismo, es una buena idea hacer lluvia de ideas de cuál podría ser un nombre agradable a este espacio: “Lugar feliz”, “Espacio”, “Hawaii”, son solo algunos de los nombres que han utilizado algunas personas que han aplicado el método y están descritos en el libro. De esta manera, cuando un comportamiento difícil ocurra, puedes preguntar: “¿Te ayudaría ir a tu Lugar Feliz por unos minutos?”.

3. Desarrolla un plan con tu peque con antelación.

Explícale que en ocasiones uno de los dos o ambos podrían necesitar un espacio para sentirse mejor antes de resolver un problema. A veces los adultos lo necesitamos más que los niños. Déjale saber que ellos pueden elegir ir a su espacio de la calma cuando ellos sientan que pueda ser de ayuda. Hay una escena que Jane Nelson describe de manera clara y me gustaría compartirla con ustedes: “Cuando tu hijo está teniendo un mal comportamiento (o se muestra claramente molesto o triste), algunos padres dicen, ‘¿te ayudaría ir a tu lugar feliz?’ Si el niño está demasiado enfadado y dice que no, el padre podría decir, ‘¿Te gustaría que vaya contigo?’ ¿Y por qué no? probablemente tú lo necesites tanto como él. Si no, recuerda que el propósito es ayudarlo a sentirse mejor. Si el niño sigue diciendo que no, podrías decir, ‘Okey, creo que yo sí iré’. De esta manera estás modelando que tomarte un tiempo no es malo”.

4. Enséñale a tu peque que cuando nos sentimos mejor, podemos actuar mejor.

En todo momento, hay que recordar que hay que mantener una actitud respetuosa, amable y firme cuando te diriges a tu peque. Cuando el niño no está teniendo una actitud respetuosa hacia otras personas o cosas, podrías preguntarle: “¿Te ayudaría ir a tu lugar feliz hasta sentirte mejor, o prefieres que busquemos una solución ahora mismo?”. A veces, el simple hecho de tomar un espacio para sentirse mejor es suficiente para cortar el comportamiento, pero si como papá consideras necesario hacer seguimiento al comportamiento, hacer preguntas curiosas una vez el niño se sienta mejor es una gran herramienta. De esta manera, ayudas al niño a analizar las posibles consecuencias de sus acciones, cómo podría solucionar el problema y cuáles podrían ser mejores opciones para el futuro. 

Uno de los mayores miedos que tenemos como papás es pensar que regalándole un espacio a nuestros hijos para sentirse mejor, es “dejarlos salirse con la suya” o ser demasiado “permisivos”. Entendiendo que esto no es así es más fácil aplicarlo. Si aprendemos a hacer seguimientos, explorar consecuencias y posibles soluciones (sin caer en sermones), dejando que el niño ofrezca las respuestas, estamos preparándolos a largo plazo para afrontar muchos problemas en la vida. 

Si empezamos siempre pensando: ¿Cómo me sentiría yo si alguien me hablara de tal o cuál manera? Si sientes que no es respetuoso para ti, ¡Enfréntalo! Tampoco lo es para tu hijo.

Ahora, quizá tu peque tiene menos de 3 años y me querrás preguntar: “Okey, Mafe, muy bonito todo, pero ¿Qué hago ahora mismo con mi peque de 1 año?”. Les cuento que, primero, este método aunque genial, no debería ser nuestra primera herramienta para todo lo que pase con nuestros peques. Sin embargo, algo que sí he hecho mucho con Sebas desde más pequeño y que también recomiendan en crianza positiva es el acompañamiento. Desde pequeños podemos enseñarles la importancia de tomar un tiempo, pero no es recomendable que lo hagan solos porque son las edades en las que más nos necesitan. Asimismo, la pregunta de si les ayudaría ir a un espacio en particular para sentirse mejor, estaría de más. Entonces, la recomendación sería ir juntos a un espacio agradable donde hayan juguetes. Puedes cargar a tu peque y sentarlo en tus piernas y leer cuentos unos minutos antes de volver afuera. Si tu peque está demasiado enfadado, cárgalo y vayan al espacio que hayas dispuesto (cuarto, cuarto de juegos), siéntalo en el suelo, siéntate tú cerca pero no necesariamente a su lado y déjale tener y dejar pasar su emoción. Una vez se calme, podrías decir: “¿Estás lista para un abrazo?”. Esto le deja saber que está bien sentir cualquier emoción, pero no hacer lo que quiera. Con el paso del tiempo, esto les permite aprende a manejar mejor sus propias emociones. 

¿Quieres cambiar para un comportamiento en tu peque? Empieza por decidir qué harás tú de manera respetuosa, amable y firme, en vez de seguir pensando en qué harás que tu hijo haga.

Déjanos tu comentarios o preguntas abajo.Si te gustó no dejes de compartirlo con quienes creas les pueda ser de utilidad.

16 thoughts on “Positive Time Out: Sentirse Mejor para Actuar Mejor

  1. Patricia says:

    Esto está súper!
    Algo bastante importante, que no se si es parte de psicología positiva, pero creo que es importante en cualquier método de disciplina que toma en cuenta los sentimientos de los niños, es que es necesario “practicar” con tu hij@ no solo cuando están en medio del conflicto. Siempre hay oportunidades para reflexionar acerca de “lo que nos pasó el otro día” 
    Me encantan tus posts!!! 
    😁

    • Funtastic Mom says:

      Así mismo es. Todos los días nuestros peques nos da oportunidades para aprender y crecer. Muchas gracias por leerme y por tu comentario. Un abrazo.

  2. Andrea says:

    Me encanta! Nunca he aplicado el time out porque aunque muchos me lo recomendaban, no sentía que habría frutos jeje! Pero si me encantan estas herramientas. Además que una de mis twins no es tan abierta a los cambios y ahorita de vacaciones ella ha estado súper hostil y se traduce en muchas pérdidas de paciencia de mi parte! Jajaja

  3. Stefany rolong says:

    La forma y los ejemplos que nos das sin duda me pusieron a reflexionar que ellos son igual que nosotros merecen respeto, merecen consideración, por eso seguiré investigando acerca del tema y poniendo en práctica todos tus consejos, gracias de verdad

    • Funtastic Mom says:

      Y, a la vez, practicarlo nosotros también porque en su gran mayoría, los adultos también carecemos de esta habilidad

  4. Carla Kratochvill says:

    A veces somos los adultos los que necesitamos entrenarnos para ese time out porque es rudo cambiar nuestra forma natural de actuar, pero me encanta como lo planteas.
    Por ahora le decimos a la peque con las rabietas que entendemos su frustración pero que si no nos calmamos todo es peor. A veces ella sola se dice “si no me calmó es peor”

    • Funtastic Mom says:

      ¡Qué belleza! y eso es lo lindo de la maternidad. Cada familia encuentra la forma que más le funcione y está bien (mientras no los dañemos ellos). La maternidad tiene tantos matices y éste es un claro ejemplo

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