Debo confesar que cuando encontré esta idea me dio mucha nostalgia por mi país, Venezuela. Estar lejos nunca es fácil, nunca dejas de extrañar: familia, amigos, comida, lugares especiales… ¡tu infancia! Y ésta que les traigo es una idea que de una manera u otra me recuerda a la mía. 

 

A pesar de que este instrumento no es solo conocido en mi país, por mucho tiempo creí que así era. Al venir de una casa donde la música estaba bastante presente (mi papá tocaba arpa), era para mí casi como un “deber” hacer este hermoso y relajante instrumento para presentárselo a Sebastian. Las veces que estuve en contacto con uno de estos palos de lluvia (los reales, hechos de bambú), siempre deseé tener uno. El sonido que producen es casi como sentir al mismo tiempo el olor de la lluvia. 

 

Además, esta linda botella te ayuda a cumplir varias funciones. En primer lugar, es algo que puedes realizar casi de principio a fin con tu peque (ya lo verán en las instrucciones más adelante). Segundo, es una buena manera de usarlo como calmante en momentos altamente requeridos, así lo utilizas como botella sensorial. Tercero, evidentemente no puedes dejar de lado el juego, te aseguro que se divertirá con el sonido que produce, y meneándola de tanto en tanto como maraca. Por último, pero no menos importante, por supuesto la función musical.

 

MATERIALES PARA EL PALO DE LLUVIA CASERO

Una botella plástica transparente (personalmente, me encantan las botellas de agua Voss)

Ramas y palos de árboles

10 Cdtas. de arroz sin cocer 

Pega loca

 

INSTRUCCIONES

1. Colecta una buena cantidad de palos y ramas. Puedes utilizar este paso como una buena excusa para ir al parque con tu peque a hacer “caza” de palos y ramas. Una buena forma de tener tiempo al aire libre y permitirle a tu peque buscar el material contigo. Verás que se mostrará interesado de inmediato. Correr y buscar palos, ¡Diversión, diversión, diversión!

2. Una vez tengas la botella plástica vacía, lávala, quítale las etiquetas y cualquier residuo que hayan dejado la etiqueta. 

 

3. Después de que haya secado completamente, permítele a tu peque que vaya metiendo los palos y ramas dentro de la botella. Corta aquéllas que sean muy largas para que la tapa pueda cerrar al final. Con esto le ayudas a trabajar su pinza y motricidad fina.

 

4. Coloca el arroz en un envase y permítele a tu peque que lo vaya echando dentro de la botella. Algo que olvidé hacer, y que si estás realizándolo con un niño(a) bastante pequeño como el mío es BIEN recomendable, es utilizar un embudo para este paso (¡Me lo agradecerás! El desastre se verá bastante reducido). Con este paso, lo ayudas con su motricidad pero de una manera más avanzada. El hecho de tomar material con una cuchara y verterla en un envase es un gran esfuerzo (y logro) para tu peque. No pude tomar fotos en este paso, pues al no usar el embudo, el desastre fue ¡monumental! (jajajajaja).

 

NOTA: nosotros utilizamos arroz de colores que tenemos guardado para nuestros juegos sensoriales (si quieres realizar este Arco Iris de Arroz, haz click aquí para seguir las instrucciones). 

 

5. Coloca pega loca en la tapa y cierra la botella.

 

6. Deja secar y prueba que no se abra… ¡Listo para que la lluvia llegue a tu casa! 😉

 

IMPORTANTE: por supuesto, cuando tienes una botella pequeña (recomendable para manos pequeñas), el sonido no durará tan largo como en el instrumento original. Mientras más larga la botella, más largo durará el sonido.

 

Además de producir hermosos sonido, la botella en sí es preciosa, ¿no te parece? 

 

Referencias:

Rhythms of Play