Mi Primer Post-parto: Una Revolución de Emociones

Mi Primer Post-parto: Una Revolución de Emociones

¡Hola hola! ¿Cómo están? Por acá ya empezamos a activarnos con más fuerzas para tener el cuarto listo de Alejandro. Sacamos la ropita que utilizó Sebas y… ¡Qué barbaridad! ¿Cómo pudimos tener tanta ropa para el primer año? Ya sé que en ese primer año cambian y crecen mucho, pero no deja de sorprenderme. La buena noticia, nos sentimos agradecidos y afortunados de no tener que comprarle nada nadita, en cuanto a ropa se refiere. Vamos a preferir que nos regalen pañales, con eso les digo todo.

Pero bueno, ahora que entro al tercer trimestre y los recuerdos de mi primer parto vienen con más fuerza, he querido hablar un poco del post-parto. Siempre desde mi experiencia personal, por supuesto. Creo que nunca les había hablado de esto y, aunque cada experiencia es completamente diferente, estoy segura (espero, #NoMeDejenSola) que no soy la única que pasó por algo parecido.

No es fácil. No solo porque podría ser tu primera experiencia siendo mamá sino, también, porque todo lo que implica lo inesperado en un parto genera incertidumbre y, a veces, temor.


No, no solo es eso. ¡Son las hormonas! Las mal entendidas y juzgadas hormonas”.


Porque ellas, así como los niños pequeños, no controlan sus emociones. Al igual que nuestros peques, tu llanto, tu rabia, tus frustraciones salen para pedir ayuda a gritos (a veces de manera literal). La razón, por su parte, pareciera esconderse o haberse ido de vacaciones en un crucero por las Bahamas, justo cuando más la necesitas. 

Y es en esos momentos de tanta novedad, de tantas privaciones, de tantas emociones alocadas, cuando tu llanto es visto como debilidad, tus frustraciones como insensatez, tu rabia como infantilismo y tu cansancio como incapacidad. Sí, hasta por los más cercanos a ti.

En medio de este mar revuelto, vienen los opinólogos de todas las variedades, tamaños y colores. Familiares, amigos, vecinos, conocidos, la señora del autobús… da igual. Con hijos (a mi parecer inentendible), sin hijos (por supuesto, siempre saben cómo es mejor hacerlo), los que no les gusta los niños, los que les gustan demasiado los niños. Siempre estamos bajo la mirada de alguien que quiera dar su “bien intencionada” opinión acerca de cómo lo estamos haciendo. A veces no nos lo dirán directamente, en nuestra cara, sino que lanzarán sus comentarios “al aire” a ver si alguien las ataja. Ya saben, “como quien no quiere la cosa”. 

Y hieren. Lastiman a esa mamá que está entrando a un mundo desconocido, que está queriendo encontrar su ritmo y el de su peque, para agarrar la misma sintonía que sintieron mientras estuvieron 9 meses juntos en un mismo cuerpo. Porque la llegada de un bebé no es para saciar las ganas de los demás en abrazar, cargar y estar con ese pequeño ser que se está enfrentando al mundo por primera vez (después de estar tanto tiempo en su lugar seguro). Es un tiempo para que mamá, papá y bebé se conozcan, se escuchen (externa e internamente), se abracen y consigan conciliar todas sus abrumadoras necesidades los primeros meses.

A lo mejor puedo parecer algo ruda y, es probable, que no lo diga con estas exactas palabras, pero ahora que viene el segundo bebé espero sentirme más preparada para enfrentar mis hormonas, trabajar en lo que siento, no sentirme loca planetaria y, sobre todo, saber poner límites a la gente.

Aquí algunas de las cosas que más me afectaron en mi primer postparto, por las cuáles más me equivoqué, y con las que me siento hoy más preparada a poner freno a los demás. En mi mente las repito más o menos así:

No me interesa cuántas onzas de tetero tomó tu hijo a la edad del mío. Cada niño es diferente, el mío además tomaba pecho (complementado con tetero), y a menos que seas vidente y puedas entrar en mi teta para medir las onzas, no entiendo el comentario. Agradezco tu preocupación, pero no es necesaria.

No me interesa que no entiendas lo que es lactancia exclusiva porque te parece algo casi aberrante. No solo es algo natural, sino que la decisión es de mamá. Esta vez, buscaré la ayuda necesaria para alcanzarla y vendrá de alguien que realmente sepa del tema, no de un externo que ve la lactancia como algo innecesario.

No me interesa que te abrumes con la cantidad de horas que tenga a mi bebé en mis brazos. Nuevamente, ésta es una decisión exclusivamente de los padres y tu preocupación, aunque se agradece, no es necesaria.

No me interesa que estés convencida que dejar llorar a un bebé “ensancha los pulmones” y los hace más independientes. Son sus papás quienes, bajo su instinto, sabrán qué es lo correcto. Además de tantos estudios que indican los contrario. Ni un pediatra, retrógrada y desactualizado, podrá convencerme de lo contrario.

No me interesa que no entiendas que un bebé no necesita agua, ni menjurjes, ni hierbas, ni recetas de abuela. Solo necesita su teta durante 6 meses, según lo recomienda la Asociación Internacional de Pediatría.

No me interesa que creas que el apego genera niños dependientes y malcriados. Solo basta con ver a nuestra generación para saber que, por el contrario, se necesitan bebés y niños más amados, comprendidos y acompañados.

No me interesa, más bien es irrespetuoso, que pienses que mi bebé tiene “mamitis”, ¿qué debería tener, vecinitis? ¿abuelitis? ¿Amiguitis?… ¿por qué le das un carácter despectivo y de enfermedad a nuestro amor mutuo, a algo que es natural?

Por último, no me interesa que mi crianza te irrite. Me he interesado en leer e informarme para no repetir patrones y mitos mal engendrados durante años. Para no repetir mis mismos errores por haber escuchado más afuera y menos adentro de mí.

De verdad agradezco la preocupación, sé que no lo haces con mala intención pero, nuevamente, no es necesaria y así decidí llevar mi maternidad. No te pido que la aceptes, te pido que la respetes. A fin de cuentas, es mi hijo y mi familia.

Y porque como bien dice MamaMail: “Mi crianza es mía y de nadie más”.

Por supuesto, esto no acaba cuando los bebés pasan a ser toddlers, niños y, después, adolescentes. Se incrementa con distintos retos que trae consigo la crianza: ¿Todavía no camina?, ¿Aún usa pañal?, ¿No es como hora que vaya al colegio?, ¿Ya dice mamá?, ¿No se te va ahogar dandole trozos de comida? Si fuera mío ya le hubiese volteado la cara (gracias a Dios no lo es y me da pesar por los tuyos), y un gran etcétera.


Respira hondo, empodérate y cree en ti misma. Ya lo he dicho en otras oportunidades, no hay camino correcto o incorrecto mientras se cría con amor. Lo que hay son papás dando lo mejor de sí para criar en los tiempos de ahora. Mientras utilices la regla de oro: no hacerte daño, no hacer daño a otros y no causar daños irreparables, serás la mejor versión que tus hijos necesitan (no la que la sociedad quiera imponerte). Sé más empático contigo, con tus hijos y sí, con los que brindan sus opiniones también. Piensa que ellos no tuvieron la “suerte”, la valentía o la información para hacerlo diferente con los suyos”.


¿Serás perfecto? ¡Imposible! Pero estarás abierto a crecer y aprender cada día junto a los mejores maestros: tus hijos. 

Ahora, me retiro, que me leeré este post todos los días hasta que nazca Funtastic Baby 2 [risas].

Espero que les haya gustado y lo hagan llegar a todas esas mamis que están pasando por lo mismo o que están a punto de tener a sus bebés. Mientras más preparadas estemos, mejores serán los resultados.

Con cariño,

Funtastic Mom.

13 thoughts on “Mi Primer Post-parto: Una Revolución de Emociones

  1. Denise says:

    Excelente Mafe! Sabes que en mi experiencia… con Cami la primera me llené de información y le dije a mi esposo: esta bebé es de nosotros. Pusimos normas o pautas desde el día uno. A muchosssss les cayó muy mal (en esas a mi mamá) pero yo quería que desde el día uno esa bebé fuese nuestra. Y aunque fue difícil esas primeras semanas porque la familia no entendía , hoy en día mi mamá me dije: hija te admiro tanto porque disfrutaron su momento sin importar lo que decían los demás. Me sentí mal porque sentía que debía hacer lo que dicen muchos.. “ser la abuela metida” jajajaa y no sirve de nada!!!!
    Me encantó tu artículo 

  2. CarlaSanchez.Oficial says:

    De verdad que  me encantó  leerte, coincido contigo con muchas cosas, cada niño es distinto al igual que cada mamá  también  lo es y las comparaciones son totalmente  innecesarias ❤

  3. Carla Salcedo says:

    Totalmente de acuerdo, me encanta este post porque nuestras una realidad que muchos han idealizado y en la practoca todo está lejos de eso. Gracias por compartir

  4. Lai - asi piensa una mama says:

    Recuerdo el primer post parto, el sentirme un pulpo en un garaje; haciendo lo que debia sin sentir que queria. El segundo post parto me liberó y encontre mi propio camino del que nadie me pudo sacar. Seguro tu encuentras el tuyo!

  5. Noemi @mamalowcost says:

    Cada niño y cada post parto es un mundo. Yo creo que si tengo otro nene mi post parto sería totalmente distinto o eso espero. 

  6. Judit says:

    El momento sin duda es diferente, y tu ahora estás mas empoderada para hacerte respetar y tirar hacia delante con tus sentimientos y tus emociones. Un abrazo fuerte amiga ¡y tu crianza es tuya!

  7. Mama Arrullo says:

    En cuanto fui madre descubrí que todo ni entorno eran expertos en medicina, crianza,  alimentación… mi.post parto primero lo recuerdo duro. El segundo ya fue otra cosa! Me ha gustado mucho tu relato

  8. Joha Ruiz says:

    ❤ La verdad que cada parto / posparto es un mundo y cada persona lo vive diferente. Confía en tu instinto y déjate llevar. Un abrazo enorme mi niña

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