Una de las cosas que más me preguntan desde que nació Alejandro es: “¿y cómo va Sebas con los celos?”. Y es que, instantáneamente, asociamos la llegada de un hermanito con esta emoción. ¡No es para menos! Es un GRAN cambio. Así, comienzan a venir a nuestra mente el miedo por los temibles celos.

Tenía muy consciente el cambio que implicaría, así que quise ir preparando a Sebas desde antes de que Ale naciera, y así prepararme de alguna manera a los temibles celos cuando llega un hermanito… ¿cómo?… Sigue leyendo.

Mamá embarazada involucrando al hermano mayor para superar los temibles celos

Antes

1) Sin engañarlo >>> sí, tener un hermano es maravilloso, pero en otras ocasiones no lo es tanto, ¿cierto? Sobre todo cuando están así de pequeños. Un bebé no hace otra cosa que demandar atención. Apenas nacen no pueden jugar, no caminan, no hablan. Solo demandan el tiempo que antes era en su totalidad del otro hermano. Suena rudo, pero es así. Es importante no crear falsas expectativas tipo “tener un hermanito es lo más divertido del mundo, podrás jugar un montón con él” [yeah right! 😅… esto no pasa inmediatamente, pero ellos se crean la expectativa de que sí será así].

2) Dejándole seguir siendo lo que es: Un niño >>> Una vez se sabe la noticia de la llegada de otro bebé, sobran los comentarios al hermano “mayor” donde se le va cargando de una responsabilidad que no está ni cerca de ser suya. En la mayoría de los casos, él no eligió tener un hermano (algunos lo pide con mucha insistencia 😅). Y la responsabilidad de un bebé es de mamá y papá, no de otro niño. Así que siempre que alguien le decía: “Ahora serás el ejemplo de tu hermano”, “Tienes que ayudar ahora a tu mamá con tu hermanito”, y un sinfín de “Tienes”, conversaba con él y le decía que en realidad, él podía involucrarse en el cuidado de su hermanito tanto como él quisiera, pero que no era su responsabilidad hacerlo.

Dejarlo ser niño para atacar los temibles celos

3) Dándole nombre a lo que posiblemente pudiera sentir >>> muy unido al punto 1, en muchas ocasiones hablaba con Sebas y le decía que era probable que en ocasiones sintiera CELOS. “¿Qué es eso mamá?”, me preguntaba. “Pues, los celos – le decía – es la forma cómo nos sentimos cuando queremos algo que alguien más tiene. Cuando nazca Alejandro, mamá (sobre todo) estará muy ocupada atendiéndolo porque un bebé no sabe comer solo, ni cambiarse ni caminar. Está bien sentirse así, es un gran cambio para toda la familia, pero quiero que sepas que mamá JAMÁS te querrá menos y poco a poco buscaremos los espacios para compartir tú y yo solos otra vez”.

Una vez nació Alejandro, y viendo que quería demandar más atención de manera inadecuada (la que tenía su hermano acaparada), le he dicho que “está bien sentirse así, lo que sientes se llaman CELOS. Si necesitas atención de mamá, me encantaría que me la pidieras y, así, pudiéramos buscar la manera de ayudarte”.

4) Involucrándolo en elecciones sencillas y en todo el proceso del embarazo >>> alguna ropita, juguetes, libros, juegos. Además, semana a semana conversábamos de los cambios que iba experimentando su hermano dentro de la barriga, cómo iba creciendo y a qué fruta, vegetal o verdura iba comparándose en peso o tamaño. Cada sábado, preguntaba cómo estaba ahora su hermanito. Invítale, también a hablarle mucho.

A veces, nuestros peques demostrarán sus celos de maneras inusuales, que parecieran no ser celos. Estemos MUY ATENTAS, porque debajo de un comportamiento puede estar encubiertos los CELOS y las ganas de ATENCIÓN. Después de todo, antes el cariño, las miradas y las caricias eran exclusivas. Supongo que así se sentirán las mujeres en un matrimonio polígamo [risas]… o, por lo menos, la primera que haya recibido la exclusividad de, por un tiempo, ser la única.

Durante

En fin, lo anterior fue un primer abordaje para atacar los temibles celos cuando llega un hermanito. Una vez el bebé está en casa son muchas otras las cosas que hay que tomar en cuenta. Aquí te comparto algunas de mis estrategias:

1) Planifica salidas especiales >>> no solo con papá, quien es el que estará más a cargo del hermano mayor los primeros meses (o semanas). Trata, en lo posible, de hacer salidas de mamá7hermano mayor sin el bebé. Hey! No crean que necesitarán ir al teatro o un concierto para hacerlo “especial”. Una salida al mercado, al parque o a comer algo rico también cuentan.

2) Conversa cada vez que tengas oportunidad >>> escúchale, pregúntale cómo se siente, dile que también lo extrañas, que las cosas mejorarán a medida que el bebé crezca. Hazle saber que lo amas, aunque para ti parezca obvio. Hazle saber que le entiendes y que, a veces, es difícil tener un bebé en casa, pero que también irá viendo que se disfruta un montón cuando van aprendiendo a hacer más cosas.

3) Acompaña y valida sus emociones >>> ok, yo sé (por experiencia propia) que los días que estés sola con los dos puede llegar a ser complicado. Pero es necesario. Cuando haya un desborde de emociones, mantén la calma. Siéntate en el suelo y acompáñale. Quizá, al principio, sea mejor no decir nada. Una vez la emoción haya bajado, exprésale que le entiendes. Nuestros hijos necesitan más de nuestra empatía y contacto, que de nuestras palabras y sermones. Tu aliado podrían ser las Preguntas Curiosas para explorar soluciones.

Leyendo juntos para atravesar los temibles celos

4) Evita las frases como “¿pero no ves que está chiquito?” >>> tu peque sabe que su hermano es pequeño. Nosotros como adultos, también, debemos entender que ellos también lo siguen siendo (sí, aunque sea el “mayor”). Conversa con él, más bien, acerca del concepto de justicia e igualdad (no faltan los niños que digan: “¡no es justo!”). Una vez leí esta comparación y me encantó. Con este ejemplo puedes explicarle: “si Ale se enferma, hay que tomar medicinas, ¿verdad? A veces también ir al médico. Tratarlos igual significaría que, aunque tú no estés enfermo, también tengas que ir al médico y tomar medicinas. En cambio, lo justo es que sólo él tenga que hacerlo. Por eso, algunas veces mamá tiene que ocuparse más de Alejandro para, después, poder brindarte atención a ti”.

Los castigos, los regaños y las amenazas no le enseñarán nada a tu peque, quizá hasta tenga el efecto contrario.

Disfrutando y divirtiéndonos juntos para acompañar los temibles celos

5) Evita las comparaciones>>> Aparte de ser muy atorrantes e innecesarias, crea rivalidades e incomodidades. Cada niño, como cada persona en general, es único e irrepetible, así que no esperes repetir todo exactamente de librito porque tienes dos (o más) seres únicos e inigualables. Las comparaciones son incómodas e injustas para todos los involucrados.

Incentiva el juego juntos, haciendo parte importante para evitar los temibles celos

6) Refuerza (no de manera material) todo lo positivo >>> Pero ten cuidado con las palabras que utilizas. Evita decir: “Me hace feliz que quieras tanto a tu hermano”, por ejemplo. ¿Por qué?¿Sabes la RESPONSABILIDAD que le estás encaramando en sus hombros al decirle esto? En sus cabecitas, aún con un lado lógico poco maduro, la interpretación puede ser asociada con el concepto de amor. Es decir, “solo soy amado cuando mamá está feliz, y para que esté feliz TENGO que querer a mi hermano (tratarlo bien, no molestarme, tener en exceso cuidado, etc) TODO el tiempo”.

Esto es imposible, y sobre todo injusto. Asimismo, le estarías enseñando que el amor es condicional: lo das y entregas solo si la otra persona hace tal o cual cosa [leer más sobre Amor Incondicional]. ¿Qué tipo de frases puedes intentar más bien? “Me encanta ver lo delicado que has sido HOY con tu hermano”, “Gracias por ayudarme, jugando con él”, “Me encantó pasar tiempo contigo hoy y que pudiéramos jugar los tres”, “Se nota que a tu hermano le encanta que le cantes”, etc. 

Pasar tiempo juntos, tener contacto para trabajar los temibles celos

7) Evita usar las pantallas como niñera >>> y esta es la parte más difícil, pero les aseguro que si hacen lo contrario, se arrepentirán. Más bien, se crearán un problema que después no van a saber de dónde vino y es, precisamente, de la exposición excesiva a las pantallas. Esto es, un niño que comienza a hacer unas pataletas de la nada (y nivel Dios), a tener irritabilidad, aburrimiento constante, problemas para dormir (en algunos) y adicción por estar delante de un recuadro. No digo que no la utilicen, pero pongan límites de tiempo y reglas de uso desde un principio. Las pantallas son un privilegio, no un derecho o una necesidad.

Por mi lado, Sebas no ha demostrado celos intensos o agresivos hacia su hermano (existen casos), pero evidentemente sí ha mostrado señales. ¿Cómo? Demandando más atención, llorando por todo y por nada, haciendo pataletas que antes no hacía o ahora más frecuentes. Aquí el Positive Time Out ha sido mi gran aliado en muchos momentos y es lo que me ha permitido acompañar su emoción desde el disfrute y no desde la molestia.

A pesar de eso, trabajándolo con él (y porque no todo es negativo) Sebas ha sido un niño súper comprensivo: me ha dado espacios jugando más tiempo solo mientras estoy dándole comida o durmiendo a Ale; le encanta distraerlo para yo poder bañarme (ambos bajo mi campo de visión, claro está), y es súper cariñoso con su hermano (a veces demasiado 😅). Ser mamá de dos es un gran reto, no se los voy a negar. Yo que soy una persona que necesita estructura y rutinas para organizarse, con dos se me ha hecho cuesta arriba. El sueño, ya ni hablemos de él… es inexistente [risas]. Sin embargo, no lo cambiaría por nada.

Así que, mamis/papis, muuuuucha paciencia. A veces parece que uno no tiene de dónde sacar más. Nos equivocaremos, pero podemos volver a agarrar el carril. Es cuestión de tiempo y disfrutar un día a la vez.

¿Cómo abordaste tú los temibles celos cuando llega un hermanito? ¿Utilizaste alguna otra estrategia? Hagamos de éste, un espacio para compartir experiencias. Las escucho.

Un abrazo apretado.

Mafe

Funtastic Mom