Art Attack: Iniciando en el arte a mi pequeño de 13 meses (incluye receta)

Art Attack: Iniciando en el arte a mi pequeño de 13 meses (incluye receta)

 

Ok, ¡seré sincera! Para quienes no han seguido el hilo de los anteriores posts, mi hijo Sebastian no ha demostrado ser un gran fanático de los patuques. Así que la experiencia con la Pintura de Yogurt (primera en esta categoría) no fue tal como mamá la planificó ni como muestran otras “Funtastic moms” en sus blogs de manera tan preciosa.

Como licenciada en Artes (Promotora Cultural) que se respeta, encuentro en el arte una fascinación especial (el arte en cualquiera de sus expresiones). La veo como una poderosa herramienta para expresar emociones, hacer catarsis, experimentar sensaciones, jugar, desarrollar la creatividad,  aprender de otros, aprender CON otros, aprender de nosotros mismos, y mucho más.

Es por eso que, aunque no estoy buscando que Sebastian sea artista, sí me gustaría brindarle la posibilidad de explorar a través del arte… como instrumento para la vida. Pensando en esto, he estado buscando formas de acércalo de distintas maneras, en este caso a la pintura, para jugar.

Si no le gusta empatucarse tan abiertamente, ¿qué podemos hacer? Pues decidí experimentar con diferentes materiales. Así que empezamos nuestra semana reuniendo lo necesario para ver si mejorábamos nuestra experiencia, y esto fue lo que pasó:

1. Fase I: Agua. Para acercar de manera más amigable a Sebas, y sabiendo lo mucho que le gusta mojarse, decidí empezar con agua.Así es, con agua… Solo agua… Bueno, y un pincel. Pensé que, quizá, a través de una herramienta que no fueran sus manos estaría más dispuesto. Después de ver un maravilloso post en Instagram de @little.learnings se me ocurrió que ésta podría ser una maravillosa manera de iniciarlo en este mundo.

Aunque, en realidad, el primer intento fueron en verdad dos (jajaja). La primera vez que quisimos hacerlo, mamá no eligió el mejor momento. Niño cansado + poco dispuesto = mejor no hagas la actividad (ver recomendaciones para realizar estas actividades aquí).

Una vez que  elegí el mejor momento, ¡todo cambió! Sebastian mostró muchísimo interés en la actividad y el pincel fue un gran aliado (De haberlo sabido antes). Creo que hasta consiguió su técnica: el Splash Paint (Jajajaja). Fue toda una diversión para él introducir su pincel en el envase con agua (el cual, para evitar que quisiera echar de una sola vez el agua en el papel, lo pegué con cinta de embalaje.

Así que solo “pintando” con agua pudimos ir entendiendo cómo se utilizaba la herramienta: el pincel.

Para esta actividad solo necesitas:

1 Pincel
1 envase pequeño con poca cantidad de agua
Papel de gran escala, preferiblemente marrón para que se noten más los trazos de agua.
1 mantel plástico (para usar debajo del papel)

 

 
2.Fase II: ¿Qué tal si incorporamos un poco de color al agua? Para nuestra siguiente fase, decidí introducir un poco de color (con colorante de comida). El mismo procedimiento pero colocando dos envases: uno con verde y otro con azul. La experiencia volvió a ser súper positiva. El Splash fue y vino por doquier (importante usar poca cantidad de agua), y fue descubriendo la forma de usar el pincel, explorando y jugando poco a poco con el material… ¡Otro paso ganado!

Para esta actividad necesitas los mismos materiales de la fase uno, pero incorporando colorantes y el número de envases por colores que quieras utilizar.

 

 3. Fase III: ¡esta vez con pintura! Pues llegó el turno de la pintura. Estaba esperando emocionada por esta fase para probar una nueva (¡y súper fácil!) receta de pintura. Al fin el momento llegó y… ¡Fue un exitazo! Y el pincel amigas… ¡El pincel! De haberlo sabido antes. Fue una experiencia sensorial muy divertida para Sebastian, porque por primera vez no le importó empatucarse con la pintura. Agarraba el pincel, lo llenaba de pintura como todo un maestro (la parte que más le gustó), lo pasaba por el papel, tocaba la pintura en el pincel y, al final, hasta quería hacer una pequeña “intervención” artística en la paleta (cartón de huevos) de colores. Utilicé una cantidad pequeña de pintura de cada color, y me pareció que fue más que suficiente para la actividad. Sobre todo cuando estamos haciendo este tipo de actividades con niños pequeños, no es necesario utilizar grandes cantidades de material. Ellos se divierten igual y se desperdicia menos. Pero la buena noticia es que esta pintura la puedes ¡guardar! Así que empieza con una pequeña cantidad y si ves que necesitas más, agrega; y si no, ya sabes que tienes más para extender la diversión otro día.

 

 Como ven Sebastian no utilizó tooodo el “lienzo” y cuando ya no quiso continuar simplemente se paró con su paleta (ujummm… a correr jajajaja), pero la diversión terminó en la bañera.

 

Para esta actividad necesitas, básicamente, los mismos materiales para el “set up” del espacio que utilizaste en las dos fases anteriores. Agregar la pintura [Receta de la pintura al final] y puedes utilizar envases de plástico o un cartón de huevos para que sirva de paleta.

 

 

4. Fase IV: sustitución del pincel. Una vez logré que Sebastian se sintiera a gusto con el hecho de pintar y de estar en contacto con la pintura, ¿por qué no intentamos cambiar el pincel por otro instrumento que pudiese ser igual de llamativo pero que le permitiera observar cómo cambia el resultado? Así es que introducimos ¡Carritos! En esta oportunidad, hice algunos cambios aparte del pincel: a.- agregué una cartulina rectangular más pequeña en el centro del “lienzo” de manera que nos pudiera quedar un pequeño recuerdo de su trabajo; b.- en vez de colocar la pintura en una paleta, tire gotas de todos los colores en distintas partes del “lienzo” de manera que pudiera pasar con los carritos por todas las gotas de pintura.

El resultado no fue exactamente cómo lo esperaba. No le llamó demasiado la atención utilizar sus carritos para esto (¡pfff! ¡Pero lo volveremos a intentar!), así que introdujimos el pincel nuevamente y empezó de nuevo a jugar. De vez en cuando tomaba los carritos y los pasaba por la pintura. Pero definitivamente, le gustó más la forma tradicional de la pintura.

Al final, el pequeño recuerdo de su juego no quedó tan mal y como por ahí no pasó el pincel, quedó una linda muestra de lo que se puede lograr con esta actividad… ¡Y nos quedó un poco de pintura, así que pronto verán qué más pueden hacer!

Nota: Si quieres realizar esta actividad con tus peques, solo recuerda utilizar carritos de plástico que sean fáciles de lavar.

 

 

 

MATERIALES PARA LA PINTURA CASERA
2 Cdta. de maizena (cornstarch en inglés)
1 Cdta. de crema de cuerpo (yo utilicé de bebé
1 Cdta. de agua
4-5 gotas de colorante
Envases herméticos de plástico o vidrio pequeños para mezclar y almacenar.

Repite las cantidad para cada color que desees hacer.

 

INSTRUCCIONES
1. Mezcla en un envase pequeño, los primeros tres materiales.
2. Incorpora el colorante.
3. Añade más dependiendo de la intensidad de color que desees.
4. Repite para cada color.

 

 

Los Pro’s de esta pintura:

1. Es fácil y rápida de hacer.
2. No tienes que refrigerarla, por ende tu peque puede usarla a temperatura ambiente lo cual es más agradable para él(ella).
3. La textura es suave por la crema y la esencia de la loción la hace, también, agradable al olfato.
4. Puedes guardar lo que te sobra para hacer otra o repetir una actividad.
5. ¡Súper fácil de quitar del cuerpo y de la ropa! (No mancha). Igual, puedes hacer este tipo de actividades con tu pequeño(a) solo en pañales.

 

 ¿Te gustó? ¡Espero lo pongas en práctica y nos cuentes tu experiencia! Siempre es mejor cuando aprendemos jugando.

 

Referencias:

@little.learnings

Kids Play Box
 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *