Funtastic Mom Episodio I: Recomendaciones para hacer actividades con tus pequeños

 

 

Sí, ya sé. Éste debió haber sido el primer post pero, a veces, la iluminación astral viene con mayor lentitud (Jajajaja). Así que aquí vamos como en Star War: de atrás para adelante, y de adelante para atrás. Tomando en cuenta que empecé esto de ser mamá bloguera 11 meses después de que nació Sebastian, las actividades en el blog estarán mezcladas entre actuales y anteriores (hasta ponerme al día, por lo menos). No quiero dejar pasar la oportunidad de compartir con ustedes las actividades que fui haciendo con Sebastian, para que ustedes también puedan realizarlas. 

Sin embargo, para muchas de ellas, cuando nos iniciamos en este mundo de las actividades lúdicas para bebés y nños, es importante tomar en cuenta muchas variables. Y no quiero con esto que piensen o sientan: “¡Ay no! ¡Qué fastidio! ¡Ya me dio flojera! Demasiadas cosas en las cuáles pensar para hacer esto”. ¡Créanme! Es bastante sencillo, solo que es importante recalcarlas. Muchas de ellas las he mencionado en post anteriores y, probablemente, algunas las estaré incorporando en los próximos (no sólo los niños aprenden por repetición).

La mayoría las he leído de otras “Funtastic Moms” y otras las he venido descubriendo en el camino con Sebastian, así que “oído al tambor”:

1.Ten en cuenta la edad de tu pequeño(a). Siempre es importante saber con quién estamos trabajando. Si tu pequeño(a) aún no se sienta ni sostiene por sí solo, o si es difícil que NO se lleve el material (no comestible) a la boca, POR FAVOR, espera un poco para hacerle ciertas actividades que podrían ser peligrosas para él(ella). Por ejemplo, los garbanzos y arroz colorido. Si tu pequeño(a) ya está más grande, pero no lo suficiente como para dejarlo solo con los garbanzos, POR FAVOR, solo haz la actividad cuando puedas estar supervisándola.

A medida que tu hijo(a) vaya creciendo esto irá cambiando y podrás darle más espacio solo(a) pero en un perímetro donde tengas visibilidad y supervisión. Yo aún no estoy en esa etapa.

 

 
2. Solución para los desastres. Yo también soy conocida como Mónica Geller, ¡Tranquilas!… Pero he aprendido a soportar un poco el desorden que algunas actividades generan. Mientras más pequeño es tu hijo(a) es menos controlable el desastre porque aún no entiende de reglas, pero a medida que vamos avanzando se incorporan reglas a las actividades: “Si te sales de este espacio (sean justas con la cantidad de espacio), la actividad termina”. Y, por supuesto, para que esto funcione, tienes que verdaderamente llevarlo a cabo. No es que: “una más y te saco” y, así, pasan unas cuantas. Yo sé que a veces no haz ni comenzado cuando ya transgreden la regla (después de tanto esfuerzo y emoción), pero es la única forma que tomen en serio las reglas del juego.

Cuando las actividades requieran pintura, una buena solución es utilizar la bañera como espacio de trabajo para que la limpieza sea relativamente más fácil. Pero siempre es importante la forma en que armes el espacio. Algunos trucos que aprendí con el libro “150+ Screen-Free Activities for Kids” de Asia Citro (2014): cuando trabajes con el arroz coloca una sabana debajo, así cuando tu pequeño(a) lance los proyectiles fuera de la caja no rebotarán por toda la casa (¡Qué buena idea!, ¿no?). Si trabajarás con agua, utiliza una o dos toallas que ayuden reteniendo líquido. Y siempre ten a la mano un mantel de plástico o vinilo (como el que vende rayas frecuentemente en mis fotos). Son de mucha ayuda para este tipo de actividades y bastante duraderos, mucho más que los de plástico sencillos que venden para fiestas infantiles. 

Por último, si sigo sin convencerte y definitivamente esto del desastre no va contigo, pues la solución es solo realizar las actividades consideradas “mess free” (Libres de Desastre). Un ejemplo de estas actividades es la Pintura en Bolsita.

 

 

3. Fuentes de referencia. Como muchas de ustedes, ante todo soy mamá y quiero lo mejor para mi hijo. Trato de leer frecuentemente cosas que me permitan realizar actividades que apoyen el desarrollo de Sebastian. Pero esto lo hago desde mi óptica de mamá. No soy terapista sensorial ni ocupacional, no soy psicóloga ni maestra. 

Siempre estaré incorporando la referencia de dónde me apoyo y según las corrientes con las que me siento identificada. De la misma manera, las recetas y actividades tuvieron en su mayoría (espero en un futuro poder ir incorporando actividades propias) un origen. Si quieren conocer más, en su mayoría, las referencias las encontrarán al final de cada post. 

 

4. La edad de tu bebé y su tiempo de atención. Es normal a veces sentir frustración después de preparar una actividad con gran emoción, jurando que tu bebé estará fascinado, y lograrás mantenerlo un buen rato tranquilo. Y es posible que sí lo logres o que sí le guste la actividad, pero también debemos entender que los bebés y niños pequeños suelen tener un tiempo de atención limitado. ¡Es normal! ¡Están descubriendo el mundo! Es muy fácil perder la atención en una cosa y cambiarla por otra. Pero, ¡créanme! No fue hasta que lo leí que caí en cuenta de esto, aunque parezca obvio.

Asia Citro (2014) lo explica muy bien en su libro: “La mayoría de los bebés tienen una capacidad de atención bastante corta, pero disfrutan de las actividades que se repiten con frecuencia. Espera entre cinco y diez minutos de atención para cualquiera de las actividades anteriores en una sola sesión, aunque de vez en cuando él o ella puede sorprenderte al involucrarse completamente!“.

5. A veces MENOS es MÁS. Otra de las tantas cosas que parecen obvias pero, en realidad, no lo son es el hecho que intentamos poner enfrente de nuestros hijos una cantidad infinita de juguetes u objetos para que se distraigan y a veces producimos el efecto contrario. Ahí es cuando decimos: “pero… Con todos estos juguetes, ¿cómo es que puede estar aburrido?”. Y es que, tampoco, les dejamos la oportunidad de concentrarse en uno o dos: explorarlos, mirarlos, tocarlos, ver cómo funcionan. Al ponerle enfrente esta gama tan amplia de opciones lo que logramos es que agarren uno, lo suelten y agarren otro, y así van, sin un propósito claro. ¿Por qué? Porque son demasiados estímulos simultáneamente. Esto lo leí en la cuenta de Instagram de una Fisioterapeuta venezolana llamada Jessica Hoffmann (@ftjessicahoffmann) y fue cuando caí en cuenta de los pequeños detalles que a veces pasamos de largo.

Lo mismo ocurre con las actividades. Por esto recomiendo que utilicen un espacio tranquilo, donde no puedan distraerse con muchas otras cosas (a veces difícil para las que tenemos espacios pequeños). Asimismo, bájale dos decibeles a tu emoción y distribúyela para el juego dure más. Es decir, no quieras comenzar con todo al mismo tiempo: poniendo el arroz de colores con tazones, cucharas, carritos, muñequitos y pare usted de contar. Empieza, más bien, con el material solo (a menos que tu intención sea trabajar el mundo marino, por ejemplo, y utilices arroz azul como parte de la escenografía). Cuando veas que está perdiendo el interés, introduce una o dos tazas de medidasy enséñale cómo llenarla. Deja caer el contenido para que escuche cómo suena, y así vas incorporando nuevos elementos y formas de jugar. Puedes ponerte tan creativa como quieras. Déjalo también explorar a su manera, no le corrijas (a menos que se meta el material en la boca). Eventualmente, tu bebé comenzará a repetir. Así poco a poco puedes introducir otros objetos y/o juguetes al juego… O dejar algunas ideas para una próxima oportunidad.

 

 6. Si no le gusta una actividad, ¡está bien también! Esto es parte del desarrollo de su personalidad. Puedes intentarlo otro día, quizá ese momento no fue el mejor. O, también, puedes presentar la actividad de otra manera, quizá así le llame más la atención. Espera unos meses, quizá mientras va creciendo le irá pareciendo más atractivo. Ve las señales que tu hijo(a) te va lanzando.

 

 7. El momento indicado. A veces es mejor guardar una actividad (con todo y nuestra emoción) dentro de una caja y esperar el momento más oportuno. Por ejemplo, si tu hijo(a) no hizo una buena siesta, está irritable, ha pasado el día quejón, NO es el mejor día para que hagas la actividad. Puedes intentarlo, quizá lo reanime, pero en nuestra experiencia, esos días Sebastian no ha disfrutado ninguna actividad.

 

Es importante dejarlos expresar sus emociones y no invadirlos con una actividad. Quizá es un mejor momento para algo más relajado: un cuento, jugar con tacos, colorear, jugar pelota. Deja que ellos te guíen. De igual forma, hacer estas actividades implica un poco de ensayo y error. Te invito a que también lo veas así y lo practiques así. Cada familia y cada bebé/niño es un mundo. 

 

A veces nos damos cuenta tarde que fue un mal momento, pero tampoco es un gran problema. Recoges, ayudas a tu pequeño(a) con su “momento” e intentas la actividad en una próxima oportunidad. A veces no es que elegimos un mal momento, es que simplemente no le gusta y no sabe cómo expresarlo (solo aplica para bebés y niños pequeños). Como mencioné más arriba: ¡está bien! Es parte del desarrollo de su personalidad.

 

Intenta organizar la actividad en el momento del día que tu hijo(a) suele estar más atento y animado. Verás cómo cambia la manera cómo se involucra e interactúa con los materiales que le pones enfrente. 

 

 ¡Así que a divertirse! A aprender jugando juntos, a aprender el uno del otro… Eso es lo más lindo de la maternidad, ¿no?

Si crees que he dejado de lado una recomendación o sugerencia importante, déjanoslo abajo en los comentarios. Estaré feliz de leerla y resaltarla.

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